Los temblores

Sesión de fisioterapia de una paciente de Irenea. Temblor

Ya sabemos que las secuelas derivadas del daño cerebral adquirido pueden ser de diferentes tipos: físicas, cognitivas y conductuales. Dentro de las secuelas físicas, una de las que más difícil nos resulta de tratar desde el punto de vista médico es el temblor.

El temblor se define como “un movimiento rítmico y oscilatorio producido por contracciones repetitivas, síncronas o alternantes, de músculos antagonistas”. Hemos visto temblor en muchas ocasiones, y quizás el más conocido para todos es el de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo podemos observar en nosotros mismos que es un signo que aparece en muchos otros momentos. Por ejemplo, cuando tenemos una situación estresante que afrontar, o en casos en los que hemos trasnochado y dormido pocas horas, o incluso cuando algo nos provoca ansiedad.

Hay diferentes tipos de temblor, que podríamos dividir en tres clases: de acción, de reposo y psicógeno.

  • El temblor de reposo es aquél que aparece cuando la extremidad afectada está quieta, y que desaparece con el movimiento. El más habitual es el de la enfermedad de Parkinson.
  • El temblor psicógeno es signo de un conflicto emocional sin resolver, que se somatiza.
  • El temblor de acción: puede ser un temblor que normalmente aparezca de forma fisiológica, pero que se exagere; es decir el que aparece en situaciones de estrés emocional y físico (fiebre, fatiga mental, intoxicaciones agudas de alcohol o drogas..). O bien que sea el producido por la toma de determinados fármacos. Otro tipo de temblor de acción es el temblor esencial, que es uno de los trastornos del movimiento más comunes de la edad adulta, y que se transmite genéticamente en algunas familias de padres a hijos. Finalmente el temblor por daño cerebral adquirido es aquél que aparece en lesiones del cerebelo o de la protuberancia cerebral.

El cerebelo es una parte del sistema nervioso central que se encuentra situado justo en la parte más inferior del cerebro, y que se encarga de coordinar los movimientos voluntarios, modular las reacciones vestibulares y el tono muscular. Al estar “pegado” anatómicamente al cerebro suele ser habitual que en traumatismos craneoencefálicos resulte dañado, o bien por ictus que se den en los vasos sanguíneos cerebelosos. Si aparecen, la secuela que veremos en el paciente será una ataxia, o bien un síndrome cerebeloso.

Tanto la ataxia como el síndrome cerebeloso presentan como principal síntoma el temblor.

  • En la ataxia aparece una incapacidad (o discapacidad) para coordinar los movimientos, que puede presentarse en alguna extremidad del cuerpo o bien a nivel del tronco, la cabeza, etc. Dependiendo de la lesión, ésta será más o menos invalidantes.
  • El síndrome cerebeloso se caracteriza por presentar una disminución del tono muscular (hipotonía), ataxia, temblor y dismetría (pérdida de la precisión para coordinar la duración, intensidad y dirección de un movimiento), así como pérdida de la coordinación para realizar movimientos repetitivos.

Más adelante, hablaremos de cómo tratar el temblor en las personas afectadas de daño cerebral adquirido. Mientras, si quieres conocer más información sobre el tratamiento del Daño Cerebral Adquirido, contacta con nosotros.

 

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