Herramientas para la rehabilitación de la cognición social en daño cerebral

Sesión terapia cognitiva. Grupo de conciencia. Estudio de cognición social de Vithas IRENEA

La cognición social es la capacidad para extraer normas de comportamiento social y estructurar un sistema de valores propio con el que manejar la vida, afectando por tanto a dos dimensiones del sujeto: a la dimensión social y a la dimensión personal.

De hecho, es una de las alteraciones conductuales más frecuentemente observadas tras el daño cerebral, estando definidas en algunos estudios con prevalencias de hasta el 66%. Es muy habitual que los pacientes reconozcan bien las secuelas físicas, pero tengan dificultades con las cognitvas y más aún con las conductuales.

Y, en Vithas IRENEA hemos observado un número significativo de pacientes que, habiendo logrado obtener un nivel físico y cognitivo normalizado tras el daño cerebral, y siendo teóricamente capaces de reinsertarse a nivel social, no lograban hacerlo, perdiendo sus amistades, trabajos, parejas y quedándose en muchos casos solos, con el consiguiente sufrimiento y pérdida de calidad de vida.

Conciencia de la enfermedad

La conciencia de enfermedad se define como la capacidad que una persona con daño cerebral adquirido tiene para detectar sus secuelas físicas, cognitivas y conductuales en toda su magnitud. Asimismo, una conciencia adecuada permite que el sujeto sea capaz de determinar cómo afectan estas secuelas a su vida diaria y qué proyectos a futuro puede proponerse, teniendo en cuenta la nueva situación.

Estudio de cognición social de Vithas IRENEA

Por esto mismo y, teniendo en cuenta el protocolo específico que tenemos desde el área de neuropsicología y el área médica del servicio para tratar las alteraciones de conducta, decidimos diseñar un estudio para ver qué podía estar pasando en estos pacientes y analizar si podíamos establecer nuevas líneas terapéuticas para ayudarles a mejorar su calidad de vida personal.

Nuestra hipótesis fue que la conciencia de enfermedad podía ser una de las responsables de las alteraciones en la cognición social de los pacientes, es decir, que aquellos pacientes que peor conciencia de enfermedad mostraran, peor comportamiento social mostrarían en su entorno afectivo y social.

En el estudio que diseñamos, seleccionamos a 66 pacientes con daño cerebral adquirido que, tras un periodo de rehabilitación en nuestros centros de Vithas IRENEA, habían logrado adquirir un diagnóstico neuropsicológico compatible con un trastorno neurocognitivo mayor leve o leve, según los criterios del DSM-5.

Estos estados implican a pacientes independientes para realizar sus actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, pudiendo requerir supervisión puntual en alguna de éstas y/o de ayuda mínima en las actividades avanzadas, es decir, pacientes que cognitivamente habían logrado una independencia prácticamente en todas las áreas de su vida y que, por tanto, podían ser candidatos a reinsertarse nuevamente y recuperar su vida anterior al daño cerebral.

En todos ellos, valoramos la cognición social con una tarea de reconocimiento facial emocional, para detectar si los pacientes presentaban alteración o no en la forma de comportamiento socia, prueba que también fue realizada a 65 personas sanas. Con ella, medimos la cantidad de emociones acertadas en cada uno de los sujetos evaluados, en una prueba con 28 imágenes de caras de actores no conocidos, que representaban las seis emociones básicas (alegría, ira, miedo, sorpresa, tristeza, asco) y la emoción neutra. Por otro lado, medimos la conciencia de enfermedad con una escala específica.

Los resultados obtenidos en el estudio nos mostraron que un 26% de los pacientes presentan dificultades para reconocer las emociones en las caras de los demás. Y con respecto a los sujetos sanos, la diferencia que observamos fue del 6%. Además, las emociones peor reconocidas fueron la ira, la alegría, la sorpresa y la emoción neutra. Para la conciencia de enfermedad, un 30% de los pacientes presentaron mala conciencia de enfermedad global. Estos pacientes reconocían mejor los déficits físicos con respecto a los cognitivos. Las secuelas peor reconocidas siempre fueron las alteraciones de conducta.

Uno de los resultados más significativos del estudio fue la relación existente entre la conciencia de enfermedad y el reconocimiento emocional en los demás. Aquellos pacientes que peor conciencia tienen, también tienen peor reconocimiento emocional.

Conclusión del estudio de cognición social

Al estudiar si existía interacción entre ambas dificultades encontradas cognición social medida -con el reconocimiento de emociones- y conciencia de enfermedad -obtuvimos correlación estadística directa-. Esto significa que, a peor conciencia de enfermedad, peor reconocimiento emocional presentan los pacientes, y, por tanto, peor se comportan a nivel social.

Con este estudio, encontramos evidencia científica al tratamiento de la conciencia de enfermedad que desde hace años estamos realizando dentro del programa de tratamiento neurorrehabilitador integral en nuestro servicio.

Así, estableciendo un tratamiento dirigido a mejorar las alteraciones en la conciencia de enfermedad del paciente, estamos mejorando su reconocimiento emocional y, por tanto, su cognición social. Estos pacientes serán más capaces de establecer nuevamente reglas adaptativas de comportamiento social, así como de presentar una mejor calidad de vida afectiva, social y laboral.

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