Por qué el juego es la mejor herramienta para el desarrollo intelectual, emocional, motor y social del bebé

El juego es una herramienta fundamental en el desarrollo del bebé

El juego la mejor herramienta para el desarrollo intelectual, emocional, motor y social del bebé porque podemos afirmar rotundamente que, en efecto, la respuesta es afirmativa. Pero, ¿cómo se puede justificar esta respuesta positiva? A continuación te ofrecemos las claves de por qué el juego es tan importante en el desarrollo de un niño.

En primer lugar, partiremos de la afirmación que mantiene que la maduración y el desarrollo de los niños se basa en el aprendizaje y éste es el resultado de la práctica repetitiva y de la experiencia. Para conseguirlo, recomienda la creación de diferentes escenarios y de diferentes oportunidades centradas en el contexto cotidiano del niño para favorecer, de forma natural, su pleno desarrollo. Entre ellas, destaca una de sus actividades más comunes, el juego.

El cerebro del niño está diseñado para aprender a través del juego

Debemos saber que el cerebro del niño está diseñado para aprender a través del juego. Por lo tanto, desde el inicio de la vida, jugando con ellos, podremos facilitarles su desarrollo intelectual, emocional, motor y social. Por ejemplo, cuando juega el niño es capaz de mantenerse concentrado estimulando así su atención, al entrar en contacto emocional con él conseguimos estimular sus emociones, poniendo en marcha sus sentidos, interpretando diferentes roles y compartiendo con otros conseguimos que estimule su desarrollo social, escuchando e imitando palabras conseguimos la estimulación del lenguaje y moviéndolo y cambiándolo de posición conseguimos su estimulación motora.

¿Qué sucede cuando no se cumplen los hitos correspondientes a la edad?

Cada edad tiene unos determinados parámetros para la adquisición de habilidades en los pequeños. Ahora bien, puede llegar a suceder que durante la etapa de crecimiento de los niños estos hitos no se cumplan. La familia tiene que ser la primera en detectar estas situaciones y contactar con los profesionales. En estos casos, en Vithas IRENEA procedemos de la siguiente forma:

  1. Realización de una valoración global del niño de manera multidisciplinar (fisioterapia, neuropsicología, logopedia y terapia ocupacional). Algunas dificultades son más evidentes que otras, por eso es importante conocerlas todas para poder abordarlas en algún momento. Primero se observa, por ejemplo, si tiene dificultades en la deglución, si es autónomo en el juego, si se relaciona con el entorno, si muestra curiosidad, si necesita una férula o tiene un problema de conducta…
  2. Una vez valorado desde todas las áreas, se decide el protocolo de actuación junto con los padres. Ahí es cuando se implementan todas las herramientas de las que disponemos. En el caso de Vithas IRENEA estaríamos hablando de tanto las convencionales como las más innovadoras, para conseguir los objetivos terapéuticos marcados.

¿Cuáles son los hitos más importantes durante el primer año de vida del bebé?

Para que las familias sean conscientes de cuáles son las etapas por las que atraviesa la maduración de su bebé, los profesionales marcan unos parámetros por edad. En concreto, estos son los hitos que se desarrollan durante el primer año de vida del bebé.

Primeras semanas

Durante las primeras semanas de vida, el recién nacido pasa mucho tiempo durmiendo, la interacción con el entorno o el resto de personas está muy limitada. Cuando están despiertos, empiezan a mover los brazos y las piernas sin ninguna finalidad. Además, normalmente, cuentan con la postura que han tenido dentro del útero, muy flexionados. De hecho, si les ponemos boca abajo, giran la cabecita para liberar las vías respiratorias.

En este momento, podemos, por ejemplo, poner al bebé en diferentes posiciones. Cada vez los acostaremos sobre un lado y también pueden estar de costado con una toallla enrollada que les ayude a no ponerse boca arriba para ir incentivando su movilidad y el control cefálico.

Por otra parte, la actividad cognitiva es muy escasa y es en un momento donde lo más importante es que, el bebé, adquiera confianza y seguridad con el mundo que le rodea, iniciando el desarrollo de su apego a través de la figura de la madre, principalmente. Por lo tanto, es importante responder y satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, higiene y descanso.

Además se recomienda, en los momentos que esté despierto, hablarle mucho, con un tono de voz suave y amable, intentando conectar con su emoción. La idea es potenciar su cerebro emocional con el fin de que identifique cuáles son las sensaciones agradables y cuáles no, lo que posteriormente le permitirá perseguir las positivas. En esta etapa, no hay cerebro racional con el que razonar, que se alcanzará aproximadamente al año de vida, por lo que es momento de centrarse fundamentalmente en satisfacer sus necesidades básicas y reconfortarle.

Segundo a cuarto mes de vida

Del segundo al cuarto mes de vida, el bebé dirige las manitas al centro de su cuerpo, centra la visión, la cabeza está alineada con su ombligo y pelvis. Si se encuentra boca arriba, patalea con las piernas. Finalizando esta etapa, boca abajo levanta la cabeza apoyando los antebrazos.

Nos encontramos en una edad en la que es el momento de colocar al bebé boca abajo durante pequeños ratos al día. El objetivo de esto es intentar que nos mire, con la intención de que levante la cabeza y se fije en nosotros. Con este ejercicio se trabaja el control cefálico. Además, se puede reforzar llamando su atención con objetos llamativos a nivel visual o auditivo. En concreto, nos referimos a la utilización de luces y sonidos, para que responda a ellos intentando seguirlos con la mirada.

Del cuarto al sexto mes de vida

Del cuarto al sexto mes, el bebé perfecciona cómo levantar la cabeza, mientras se encuentra boca abajo, para buscar cosas que le llaman la atención. Por ello, es importante seguir estimulándole con objetos, como los propuestos en la etapa anterior. Ahora bien, en esta ocasión, intentaremos que los siga visualmente y que realice giros de la cabeza. Durante estos meses, es recomendable seguir jugando con él boca abajo y tumbarlo de lado en la cuna.

De hecho, boca arriba, levantan los brazos para pedir que el adulto los coja. Empieza a mantenerse sentado con el cuerpo inclinado hacia delante, por lo que inicia la posibilidad de poder manipular objetos y de empezar a explorar con sus manos. A su vez, se muestra amistoso, sonríe, tira objetos para oírlos sonar e inicia las vocalizaciones. Es en esta etapa el momento perfecto de fomentar mucho el lenguaje, repitiendo palabras y sílabas como «papa, mama, etc.».

Al cogerlo en brazos es bueno verticalizarlo. Durante el paseo irá sentado en la silla y, al cambiarle el pañal o vestirlo, es conveniente realizar giros con él para que mejore los volteos que, posteriormente, hará por sí solo.

Del sexto al noveno mes

Nos adentramos en la segunda mitad de su primer año de vida. Del sexto a al noveno mes es probable que consiga pasar de tumbado boca abajo a sentado y de sentado en el suelo a ponerse a «cuatro patas». En ocasiones, algunos niños empiezan en esta etapa a arrastrarse por el suelo para llegar a algún juguete. También, suelen mantenerse perfectamente sentados y pueden usar las manos y pies en dicha posición. Cuando nos acercamos a los nueve meses, se podrá poner de pie sujetándose en una mesita baja, por ejemplo.

Con todos estos avances motores, la capacidad de moverse en el espacio y de explorarlo se multiplica y se amplía también la cantidad de estímulos con los que puede interactuar. Por lo tanto, la cantidad de oportunidades de estimulación es mayor. El suelo se convierte durante estos meses en el «mejor espacio» donde jugar, ya que es el momento de fomentar los cambios de posición.

Durante estos meses, es un buen momento para empezar a jugar al «escondite», esconder objetos y que él los busque o, si utiliza trona, ir escondiendo objetos debajo de recipientes o jugar al cucú. En esta franja de edad ya puede buscar objetos fuera de su alcance visual. Para fomentar el lenguaje es recomendable utilizar cuentos con animales e imitar sus onomatopeyas, ya que así el niño empezará a asociarlo y, posteriormente, a imitarlos.

De los diez meses al primer año

De los diez meses hasta el año de vida les encanta moverse, explorar y cambiar continuamente de posición. Realizan una marcha muy inmadura que tienen que ir puliendo poco a poco. Y, aunque es la etapa de las caídas, es importante dejar que se muevan, jugar con ellos y seguirlos de cerca porque están aprendiendo a moverse y a explorar su entorno.

En definitiva, disfrutar y divertirte con tu hijo es la mejor forma de estimularlo, porque cada cosa que le enseñes, seguramente, quedará grabada en forma de conexión y, posiblemente, le acompañará a lo largo de toda su vida.

Post elaborado por el centro de daño cerebral Vithas Elche Vinalopó

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