«Mi experiencia con la Terapia Ocupacional en el hospital» Fernando, paciente de IRENEA Vigo

Paciente de Vithas IRENEA Vigo realizando una actividad de terapia ocupacional para aprender de nuevo a afeitarse

Mi nombre es Fernando y tengo 67 años. El 21 de diciembre del año 2019 sobre las 10 de la mañana, salía de tomarme un café como hacia todos los días y me dirigía a dar un paseo alrededor del espectacular parador de Baiona. De repente, cruzando un paso de peatones, fui arrollado por un coche y mi vida cambió por completo.

Me llevaron al centro médico de Baiona y de allí me trasladaron al Hospital Álvaro Cunqueiro, en donde permanecí en la UCI durante 9 días. Sobre el 20 de diciembre ingresé en el hospital Vithas Vigo (a donde al principio no quería venir, y del que ahora, pasados varios meses, no me quiero marchar), pero no fue hasta el día 26 cuando conocí la Terapia Ocupacional (TO).

Recuerdo que los primeros días, ella, mi terapeuta ocupacional, venía a primera hora de la mañana y tenía que ayudarme a hacerlo todo: ducharme, vestirme, afeitarme… Y poco a poco y con trabajo lo he ido superando. Con entrenamiento y algunos trucos, gracias a la Terapia Ocupacional ahora ¡soy independiente! y he aprendido a hacer las cosas con una sola mano (¡aún por encima con la izquierda!).

Paciente aprendiendo a vestirse y desvestirse en una sesión de terapia ocupacional, en esta ocasión, ponerse los zapatosPaciente de Vithas IRENEA Vigo aprendiendo a afeitarse con una sola mano en Terapia Ocupacional

Todavía recuerdo practicar el afeitado con un globo, aquella silla de ruedas para la ducha tan incómoda , ponerme y quitarme la camiseta una y otra vez, por no fijarme en la etiqueta, o cuando me tenían que levantar con una grúa. De lo que más me acuerdo es del momento en el que fui capaz de calzarme los dos pies sin su ayuda, porque tuvimos que entrenarlo muchas veces.

De mi experiencia he aprendido que con trabajo, esfuerzo y la ayuda de unas profesionales como las que hay aquí… ¡Se puede salir de esto!

Firmado: Fernando, aquel paciente que ingresó para quedarse una semana, y que ahora no sabe lo que hubiera sido de él sin estos meses. Muchas gracias a todos y, en particular, a mi terapeuta ocupacional.

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